En nuestro boletín de septiembre destacamos el aumento de litigios relativos al cambio climático y como se va abriendo camino en los Tribunales los “derechos de la naturaleza” como sujeto de derecho.

Las demandas sobre cambio climático  que en este boletín  aportamos, exigen a los gobiernos la adopción de medidas más ambiciosas para alcanzar los objetivos de reducción de emisiones acordadas en el Convenio de París; demandan a empresas petroleras o instalaciones que usan el carbón,  o bien exigen reparación por los daños ocasionados por las alteraciones climáticas.

La protección de bosques primarios como el de los Cedros en Ecuador frente a explotaciones mineras ha sido planteada ante su Tribunal Constitucional, en base a los derechos que su Constitución confiere a la Naturaleza, la Pacha Mama,  como entidad con “personalidad jurídica” . Cualquier persona  puede emprender dicha acción de protección. Este concepto en Europa todavía no ha penetrado, donde sólo las organizaciones de protección ambiental tienen legitimación para exigir la protección de la naturaleza.

En Bangladesh también se defienden los derechos de los ríos, por su valor intrínseco, no por su valor para la vida humana.

Destacamos  jurisprudencia europea relativa  a la Directiva Hábitat y la Directiva de Evaluación de impacto ambiental que aclaran conceptos de “proyecto”, “autorización” e “interés general” y jurisprudencia española con condena penal por pozos ilegales en Doñana.

Y nos hemos sorprendido al ver que macrogranjas belgas y holandesas van a  cerrar para evitar o disminuir la  contaminación y afección a la salud, previa indemnización, lo cual nos confirma la percepción de que al final “quien contamina cobra”.

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