Las consecuencias de este experimento por ahora son: una enorme complejidad de su operatividad, la imposibilidad de alcanzar el rendimiento comercial esperado de 120 operaciones hora, un incremento injustificado de la contaminación acústica y atmosférica, un daño grave a los ecosistemas, un considerable incremento del riesgo de accidentes y un coste económico y de tiempo desmesurados.
Ello ha sido propiciado, entre otros factores, por la falta de un verdadero proyecto de conjunto y de un equipo de dirección adecuados, por carecer de un estudio de evaluación de riesgos previo a su ejecución, por las graves deficiencias, lagunas y errores de un tardío e incompleto estudio de impacto ambiental y, como no podía ser de otro modo, por un procedimiento administrativo falto de rigor y al margen de la legalidad, en donde ha prevalecido la improvisación, la arbitrariedad y las actuaciones de hecho.
Y si bien tanto el Plan Director del Aeropuerto como el estudio de impacto ambiental formulado por AENA y la publicidad emitida en la fase de construcción hablaban de la sostenibilidad de la ampliación debido a su mínimo impacto acústico -llegándose incluso a afirmar que sería menor a la anterior con la llegada de aviones menos ruidosos- lo cierto es que tras la puesta en funcionamiento del nuevo Barajas se ha evidenciado que los datos y cálculos a partir de los cuales se fraguó el proyecto a penas tomaron en cuenta la realidad, pues el incremento de ruido se ha manifestado de un día para otro con las nuevas rutas -estimándose que los afectados por ruido superan las 500.000 personas- y desconociéndose su aportación al incremento a la contaminación atmosférica de la Comunidad de Madrid por falta de datos del operador.

Implicación de Acima tras la ampliación del aeropuerto de Madrid-Barajas.
La vulneración de los derechos de acceso a la información y participación de los ciudadanos ha sido una constante en la fase de proyecto y ejecución de la obra de ampliación de las nuevas pistas 36R/18L y 33R/15L y aprobación de las nuevas rutas hasta el punto que muchos de los afectados se han encontrado con el ruido de los aviones en sus casas, sin previo aviso ni noticia.
La misma falta de transparencia por parte de la Administración e imposibilidad de participación de los afectados ha persistido en la fase operacional tras la puesta en servicio de las dos nuevas pistas y ello ha motivado que a partir del año 2006 ACIMA se haya implicado en conocer los presupuestos fácticos y legales de la ampliación a fin de asesorar a los afectados en los derechos que les asisten y promover actuaciones concretas para paliar la situación de indefensión, falta de información y participación e inseguridad jurídica generadas.
Como herramienta para el conocimiento de los presupuestos fácticos de la ampliación del aeropuerto se ha utilizado el derecho de acceso a la información regulado en la ley 27/2006 cuyos resultados puedes ver en nuestro archivo de consultas.
Además de peticiones de información hemos formulado denuncias a las administraciones implicadas, recursos administrativos y contencioso-administrativos y alegaciones al mapa estratégico de ruido en defensa de la legalidad ambiental. También hemos realizado informes y hemos difundido artículos.
La actualidad de nuestras actuaciones las puedes seguir accediendo a las dos herramientas de difusión específicas que hemos creado: el Periódico y Boletín electrónico RUIDO EN BARAJAS con noticias sobre Barajas y el blog BARAJAS CONTAMINA en donde damos a conocer nuestras actuaciones, opiniones y escritos.

|